sábado, 2 de abril de 2016

Malvinas Hoy


Malvinas hoy. Una fortaleza, una especie de portaaviones con forma de hermanita perdida. Después de haber estado ahí, después de haber palpado el poderío militar, y la prosperidad económica, uno estaría tentado a lamentarse por otra hermanita perdida para siempre, lo que no quita de ninguna manera que se pueda y se deba insistir con nuestros justos reclamos de recuperación de nuestra soberanía. Antes de la guerra las islas vivían haciéndole honor al nombre español de una de ellas, en absoluta Soledad. Su contacto más estrecho y directo era con Argentina y las relaciones sociales, políticas y humanas estaban, por razones geográficas y de la lógica más cerca de Buenos Aires que de Londres. La rubia Albión había vivido sin ellas, ignorándolas y acordándose de las Falklands sólo para ratificar su política colonialista e intransigente cuando algún “argie” levantaba su voz en defensa de nuestros derechos históricos sobre las islas. Pero llegó abril del 82 y llegó la guerra, el manotazo de aquella dictadura feroz que empezada a preocuparse por el clima de agitación social y político que se vivía en todo el país. La concepción de la soberanía de los Videla, de los Galtieri, de los Martínez de Hoz y los Alemann, no deja de ser curiosa, aunque harto conocida. Consiste en reclamar hipócritamente por los puestos fronterizos, por las islas, mientras entregaban a la soberanía extranjera y a sus socios nativos, el manejo total de nuestra economía, de nuestros recursos y proponían que daba lo mismo fabricar “acero que caramelos”. Les molestaba Pink Floyd o John Lennon, porque cantaban en inglés, pero ni se les cruzó por la cabeza expropiar las 500.000 hectáreas de la Patagonia que estaban en manos inglesas mientras la Thatcher no dudó un instante y el mismo 2 de abril de 1982 bloqueó las cuentas argentinas en todos los bancos del Reino Unido. Dialécticas del amo y del sirviente. La guerra por una causa noble y justa fue conducida por injustos e innobles comandantes que despreciaron, humillaron y mataron de hambre y frío a su propia tropa, nuestros muchachos. Y allí están hoy a 34 años los vestigios, usted los verá querido lector en las páginas que siguen. Quisimos traernos esas imágenes captadas magistralmente por Daniel Flores a quien no pocas veces se le empañaba la cámara y la mirada. Allí puede verse la precariedad, la indefensión de nuestros chicos de la guerra, la disparidad brutal de fuerzas y el coraje y el heroísmo que nos recuerda al Quijote y su “que buen vasallo si buen señor tuviera”. Hay un gran monumento en Stanley- Puerto Argentino, o al revés, a la victoria, a nuestra derrota. Aquella victoria de la Tatcher, que ganó unas elecciones que tenía perdidas, de los Estados Unidos que acompañó calurosamente a sus aliados de siempre, del Chile de Pinochet que brindó un apoyo invalorable, valorado personalmente en aquel desagradable encuentro de Londres entre la Dama de Hierro y el Dictador que se hacía el “insano” en un confortable castillo cedido por el laborista pero amable señor Blair. La guerra salvó a las islas, pasaron de la Soledad a la prosperidad, llovieron los recursos, los servicios, las armas. “tendríamos que hacerle un monumento a Galtieri, dicen los kelpers. Frase terrible que nos recuerda –esperemos– lo que le pasa a un país cuando, desoyendo las lecciones de la historia, confía su suerte a impresentables improvisados que sólo están preparados para apuntar sus armas y sus “inteligencias” contra sus propios compatriotas. Para que nunca más se repita, para honrar a nuestros muchachos y para denunciar al colonialismo y a los jefes de aquella guerra va este número de Caras y Caretas, para que aquellos queridos pibes no sean solo conocidos por Dios.




Felipe Pigna, Editorial Caras y Caretas, abril de 2006

jueves, 21 de enero de 2016

Cómo prevenir el abuso sexual



1. Enseñando a nuestros niños acerca de sexualidad


No tenga miedo de enseñar, es la mejor manera de prevenir. Dé consejos claros acerca de comportamientos sociales básicos: “que nadie te saque la ropita”, “que nadie toque las partes privadas”, “no guardes un secreto cuando alguien te lo pida”, etc. Está demostrado que una educación sexual a temprana edad y una buena comunicación entre ambos progenitores y sus hijos, disminuyen la probabilidad de un abuso sexual. La asertividad es una habilidad social por medio de la cual una persona manifiesta lo que piensa de manera clara y directa. Los niños que desarrollan estrategias para confrontar, pedir y negar, es decir, son asertivos, no son víctimas indefensas frente a un abusador sexual.

2. Quitando los mitos y las mentiras acerca del abuso y la violación
La idea que tenemos es que los abusos y las violaciones son actos cometidos por hombres depravados y locos que saltan sobre los niños en lugares oscuros. ¡Nada más lejos de la verdad! El 90% de los casos ocurre en el hogar del propio niño o de familiares y amigos, a cualquier hora del día, con personas muy allegadas a él. El abusador casi no utiliza la fuerza porque “convence” al niño para hacer lo que él desea.

«Amalia es la menor de 10 hermanos. Fanática de los dulces y de las golosinas. Un vecino le daba monedas a través del tejido, siempre y cuando ella le mostrara su bombachita. Con el tiempo, el vecino le pedía que se bajara la bombachita y le mostrase sus genitales. A cambio, ella recibía más monedas. Nunca la tocó, pero no pudo sacarse de su mente esa imagen. Hoy está casada, tiene dos hijos y ama a su esposo, pero de manera recurrente esos pensamientos la asaltan en el momento de tener intimidad con su esposo y, más de una vez, se desconecta.»

Tampoco debemos creer que el abusador tuvo “un arrebato” sexual incontrolable y por eso violó o abusó. Todo estuvo premeditado. Tampoco se asocia al alcohol. Aunque éste puede actuar como un elemento que desinhibe, no es la causa del abuso.

3. Cambiando la educación de nuestras niñas
La debilidad es un atributo femenino; pero, a la hora de defenderse, se convierte en una trampa mortal. La feminidad no tiene que relacionarse con la “debilidad o pasividad”; enseñemos a nuestras hijas a ser ágiles, a desarrollar sus habilidades físicas.

«Juanita es la menor de cuatro hermanas y la única de la que no abusó su padre. Vivían en el campo y él tuvo dos hijos de sus respectivas hijas. El abuso era por todas conocido, pero guardado como un secreto de familia. Comenzaba apenas se desarrollaban como señoritas. Juanita fue la única que desafió a su padre. No tuvo una actitud sumisa frente a los intentos de abuso. Le hizo saber: “si me agarras, te parto la cabeza con un palo o te mato cuando estás dormido”. Era tal la convicción de Juanita que su padre nunca la tocó.»7

En un estudio realizado en los Estados Unidos, en el que se interrogó a setenta y dos prisioneros condenados por abuso sexual acerca de cuáles eran las víctimas que seleccionaban, respondieron que preferían a las tranquilas, pasivas, de hogares desavenidos.

4. Transformando la educación de nuestros niños
De la misma manera en que criamos víctimas a las mujeres, criamos a los varones como victimarios o violadores. Muchos de los violadores y abusadores están convencidos de que a sus víctimas les gusta la fuerza y que, a la postre, se terminarán enamorando de ellos. Nuestra cultura enseña a los varones a ser agresivos. Asocia la fuerza y la violencia con la masculinidad. Nosotros somos responsables de esta realidad y lo es cada padre que estimula a su hijo a que no respete a los débiles o que festeja al “machito” cuando le gana a otro en una pelea.
La mayoría de los violadores son adolescentes o jóvenes que quieren probar su hombría violando a otra persona. Según el FBI, el 61% de los violadores tienen menos de 25 años.

La antropóloga Margaret Mead ha observado que no se oye hablar de violación en las sociedades en las cuales los varones son condicionados por esa cultura para ser protectores y no agresivos.

5. Cuidando el ambiente de nuestro hogar
¿De dónde surgen los violadores? De familias cualesquiera, pero con una característica común: hogares con conflictos, desavenencias conyugales, gritos, insultos, peleas. Es improbable que un violador surja de una familia donde el respeto, las caricias y el buen trato sean la norma cotidiana. Por lo tanto, debemos trabajar para que el ámbito de nuestro hogar sea ejemplo del amor auténtico todos los días.

6. Exponiendo a los abusadores públicamente y defendiendo a las víctimas
Lea con suma atención el próximo relato tomado de un correo electrónico que nos llegó desde Tierra del Fuego:

«Hola Silvia y José Luis, ¡Dios los bendiga! Desde el cálido sur los saludamos Liliana y Pablo Torres, deseando que se encuentren bien. El motivo de este e-mail es contarles que en estos días se está llevando a cabo un juicio a quien durante 10 años estuvo abusando de su hijastra. Hace un año conocimos a esta jovencita en un encuentro de adolescentes. A través de la charla de sexualidad, se evidenciaron síntomas de abuso, conforme a lo tratado en el libro de ustedes De eso no se habla. Le aconsejamos hablar con su mamá y concurrir a salud mental del Hospital, donde se corroboró lo que suponíamos. Hoy testificamos en el juicio. El juez quiso copia del material que habíamos usado en ese momento y ordenó fotocopiar dicho libro. Para nosotros todo esto es nuevo. La Iglesia ha sido bien vista, ya que observaron líderes que se capacitan para ayudar. Mañana se darán los alegatos y en los próximos días la sentencia. Les pedimos oración y queríamos hacerles partícipes de este hecho. Lo que ustedes nos brindaron ha servido de mucho. Seguiremos en contacto. Les extendemos desde aquí un cariñoso saludo, anhelando que Dios les siga bendiciendo. Lili y Pablo.»

Días después recibimos un segundo correo en el que nos compartían que el juez sentenció a catorce años de prisión a ese abusador. Una víctima menos, una liberación más


Referencia:
Restauracion Sexual

miércoles, 20 de enero de 2016

Vamos Hacia Adelante!! Por Walter Larralde

Uno de los principios que rigen a las organizaciones exitosas es movilizar a todos sus colaboradores hacia la nueva visión, argumentando el sentido de urgencia y liberando el potencial de cada uno de sus integrantes a través del liderazgo.

La siguiente historia propone crear un entorno propicio para nuestra propia transformación y cambio y bien podría aplicar tanto para nuestra vida personal como profesional. Y la historia dice así…

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco, pero las aguas cercanas a Japón, no han tenido muchos peces por décadas. Así que, para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes, para ir mar adentro. Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar para entregar el pescado.

Si el viaje se tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco. Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia de sabor y textura entre el pescado congelado y el fresco, y no les gustaba el congelado, que, por lo tanto, se tenían que vender más barato. Entonces, las compañías instalaron en los barcos tanques para los peces. Podían así atrapar los peces, meterlos en los tanques, mantenerlos vivos hasta llegar a la costa y entregarlos. Pero después de un tiempo, los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos. Los consumidores japoneses también notaron la diferencia de sabor y textura, porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden cualidades...

¿Y cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?

¿Y cómo consiguieron traer pescado con sabor a pescado fresco?

Si las compañías japonesas te pidieran asesoría: ¿qué les recomendarías?

(Mientras piensas en la solución... Lee lo que sigue).

Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto y tiende a relajarse. Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran, o el de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.

Tal como en el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla.

Para mantener el sabor fresco y la textura firme de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los barcos, ¡¡ pero ahora ponen también un pequeño tiburón!! Cierto es que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos…

¡¡Los peces son desafiados!! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, para mantenerse vivos!!

REFLEXION:

Cuando alcances tus metas, ponte otras mayores. Nunca debes lograr el éxito para luego acostarte en él. Así que, mete a un tiburón (reto/meta) en tu tanque (o estrategia) y descubre que tan lejos realmente puedes llegar (visión).

Walter Larralde

martes, 12 de enero de 2016

Nunca Te Detengas!! Por La Madre Teresa de Calcuta



Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco,

Los días se convierten en años...

Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.

Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.

Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés viva, siéntete viva.

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas...

Sigue aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando no puedas trotar, camina.

Cuando no puedas caminar, usa el bastón.

¡Pero nunca te detengas!

La Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 6 de enero de 2016

Atilio Boron: La Universidad tiene que Saltar El Muro


Con esta frase finalizó Atilio Borón la charla que brindó en la Facultad de Filosofía y Letras. En el marco del ciclo La UNCUYO en el Debate Social, el pensador abordó a lo largo de una hora diversos temas con un hilo conductor: el capitalismo y los bienes comunes.

Luego de recibir el doctorado Honoris Causa, Atilio Borón brindó una charla-debate a la que asistieron más de 200 personas. La misma tuvo lugar en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras, estuvo organizada por las secretarías de Extensión y Académica de Rectorado e impulsada por el grupo de Promoción de la Especialización en Relaciones Internacionales y Medioambiente.

Previo a la disertación hicieron uso de la palabra las autoridades universitarias presentes. El secretario de Extensión Universitaria agradeció a no sólo a la decana sino también a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales “que a través de Amelia Barreda fueron las motorizadoras del Honoris Causa y gracias a esta visita se ha podido realizar esta charla debate”.

Por su parte, la decana de la Facultad de Filosofía y Letras, Adriana García, agradeció al secretario de Extensión Fabio Erreguerena por realizar la actividad en el ámbito de la Facultad y a Atillio Borón por su generosidad al brindar la charla-debate.

El vicerrector de la UNCUYO, José Rodríguez, aseveró: “Atilio nos brindará una mirada muy actual de Latinoamérica en un momento muy álgido. En este sentido la UNCUYO tiene que expedirse en 3 temas que son bastante importantes y circunstanciales que nos tocan”. El primero,” la solidaridad con el pueblo chileno, el segundo la solidaridad con el pueblo bolivariano de Venezuela que está siendo azotado por el capitalismo salvaje y por último, un fuerte rechazo a la mano dura y a la justicia por mano propia”, concluyó.

Durante su exposición sobre el capitalismo y bienes comunes abordó diversos temas. Partió de los postulados de Marx y Gramsci y mediante ejemplos cotidianos hizo hincapié en los efectos del sistema en el medioambiente. A lo largo de la charla afirmó que el gran desafío para frenar el cambio climático “requiere de una política diferente, un planteo ecologista por fuera del capitalismo”. “Vamos a tener que sentarnos a desarmar el rompecabezas del capitalismo, que es una gran tarea pero se puede hacer por parte, secuencialmente”. “Hay que respetar a la Pachamama pero a los que están sobre ella también”.

Respecto del rol de la educación en Latinoamérica, aseveró que tiene que ser “crítica, freiriana, que no acepte las verdades establecidas sino que las interpele y las reinterprete”.

Por último, ya en la despedida, Atilio Borón agradeció a todos los presentes. “Pasé una jornada muy pletórica, es muy lindo encontrarme con tantos colegas, amigos, estudiantes e integrantes de movimientos sociales y agrupaciones políticas”.

Concluyó afirmando que “el mejoramiento de la ciencia social tiene mucho que ver con la capacidad que tengamos de salir y dialogar con los actores que están extramuros de la universidad”.

Referencia:
Secretaría de Extensión Universitaria
UNCuyo

viernes, 25 de septiembre de 2015

Discriminación y exclusión en los colegios viedmenses


Ignacio es un chico como cualquier otro, solo que tiene, como su madre dice, algunas particularidades. Le diagnosticaron TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo), más conocido como autismo, a los 5 años de edad.
Tanto Laura como su hijo y toda su familia han sufrido en carne propia la discriminación y la exclusión, en las escuelas, en la sociedad.
Sin embargo, nunca bajaron los brazos y siguen adelante por la igualdad de derechos y la inclusión que debe tener Ignacio, como cualquier otro chico.
Laura tuvo a Ignacio a los 21 años, era mamá primeriza. El niño nació y se desarrolló normalmente. No había nada raro en él, sino que por el contrario era muy precoz. "Empezó a caminar a los diez meses, era muy curioso y despierto", comentó Laura.
"Pero de pronto, cuando Ignacio tenía dos años y medio,su mirada se apagó", recordó y agregó que su hijo ya no dormía, no comía y lloraba por todo.
Además, sufría insomnio y tenía trastornos gastrointestinales. Tanto Laura como toda su familia se cansaron de recorrer especialistas, pero nadie sabía decirles qué tenía su hijo.
"Se nos complicó todo, era otro nene y dejó hablar",explicó. Primero empezó señalando cosas, después muy rudimentaria la comunicación y llegó un momento en que solo lo entendía su madre.

Sus primeros pasos en el maternal

A los 3 años Ignacio inició el maternal. Para este tiempo, su familia ya se encontraba realizando todos los estudios médicos que se aconsejaban en ese momento. "Hasta tuvimos que vender cosas del hogar para pagar estos estudios que nadie nos cubría", comentó indignada.
Finalmente, se descartó todo lo orgánico, no tenía absolutamente nada.Les recomendaron hacer terapias y les tiraron algunas ideas acerca de lo que podría llegar a tener Ignacio. "Psicosis infantil, incluso un médico nos llegó a decir que podría tratarse de una esquizofrenia, con todo lo que eso implica ese diagnóstico", explicó Guanca.
Hicieron un año y medio de psicología, psicopedagogía, fonoaudiología, terapia de pareja, aromaterapia, etc. Iban cuatro veces por semana a distintas terapias, pediatras, curanderos. Pero luego, vivieron una horrible experiencia en una de esas terapias.
Ignacio tenía muchas estereotipias, movía muchos los brazos repetitivamente. En un momento, una de las terapeutas propone que para que deje de hacer esto había que ponerle mancuernas en las manos, peso en las manos para que las baje. "A partir ahí,decidimos no llevarlo más, nos pareció algo tan bruto, me sonó a un entrenamiento canino", comentó Laura.
En esos dos años de maternal, Ignacio se despegó un poco de mamá y papá y aprendió consignas como séntate, deja de deambular, etc. Cosas muy simples que capaz que un nene de dos o tres años lo hacía. "Ahí nos dimos cuenta de que Ignacio estaba lejos de poder estar en un preescolar con otro nene, la brecha era enorme", mencionó.

Discriminación en el jardín

Ignacio comienza salita de 5 años en el Jardín N° 5 de Viedma y al mismo tiempo un tratamiento en un centro, donde es evaluado y le diagnostican TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo). A partir de allí, comienza a trabajar con una terapeuta, que hasta hoy en día lo atiende. Fue a ese ese Centro unos dos años, hasta que su familia decide qué iba a hacer el nene y qué no, ya que era un caos la cantidad de terapias a la que había que llevarlo.
Cuando los padres de Ignacio se enteran que él hacía permanencia en el Jardín 5 de Viedma, no continuaron. "Vivimos experiencias horribles con los adultos, fuimos rechazados y discriminados",
reveló Guanca.

Empezar de nuevo

Para ese entonces Ignacio, recién estaba esbozando algunas palabras, ya había roto las ecolalias aunque no conocía colores, no sabía dibujar el cuerpo humano, apenas podía sentarse pero igual empezó nuevamente el jardín.
En el Colegio Adventista lo aceptaron como a cualquier otro nene. "Fue la primera vez que sentí que podía ir con mi hijo sin ocultarlo ni sentir que era el bicho raro", manifestó Laura.Así que empezó desde jardín y egresó en séptimo grado. Tuvo una maestra que los padres de Ignacio pagaban porque la escuela no tenía Equipo Técnico.
Hoy en día, Ignacio se encuentra cursando el segundo año en el CEM 141 del barrio San Martín, recién hace unos meses pudo tener alguien que lo acompañe, un Técnico de Apoyo en la Inclusión. Lo único que Laura y su familia exigieron es que no se trabaje fuera del aula, porque la inclusión debe hacerse desde una escuela común y corriente con todos los chicos. “Si él va a tener que ir a un lugar especial o tener momentos especiales, no hay inclusión”, manifestó con firmeza Laura Guanca.
La familia de Ignacio se encuentra pensando cómo hacer para apoyarlo y que él pueda por sí solo desenvolverse."Que Ignacio pueda tener un grupo de amigos es algo que me encantaría que pase. Se trata de aprender día a día, a prueba y error", finalizó.



Fuente:
jessica castro
www.elautismoenviedma.blogspot.com.ar/2015/06/la-historia-de-laura-y-su-hijo-ignacio.html